{"id":1120,"date":"2021-07-12T18:20:53","date_gmt":"2021-07-12T21:20:53","guid":{"rendered":"https:\/\/anasofiapedrozo.com\/web\/?p=1120"},"modified":"2022-07-18T20:30:19","modified_gmt":"2022-07-18T23:30:19","slug":"vivir-en-la-india","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anasofiapedrozo.com\/web\/2021\/07\/12\/vivir-en-la-india\/","title":{"rendered":"Vivir en la India"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Castigo, destierro y hambre: Vrindavan, la ciudad donde las viudas van a morir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vrindavan es un laberinto de calles estrechas y templos majestuosos de piedra arenisca. Durante todo el d\u00eda, miles de peregrinos se re\u00fanen a rezar al pie de las estatuas gigantes de las deidades. Es que esta ciudad de la India tiene algunas particularidades: una son sus grandes templos, otra que es uno de los reinos de los Hare Krishna y -tal vez la m\u00e1s curiosa- es la ciudad donde las viudas van a morir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los lugares m\u00e1s sagrados del hinduismo, fue la tierra donde pas\u00f3 su infancia el dios Krishna, a quien millones de hind\u00faes le rinden deidad. Est\u00e1 a 200 kil\u00f3metros de Nueva Delhi, en ella viven unos 50.000 habitantes pero tambi\u00e9n miles viudas que llegan all\u00ed como una suerte de destierro, empujadas por las familias de su difunto esposo y castigadas porque \u201cfue su karma el que mat\u00f3 al marido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Condenadas al ostracismo, s\u00f3lo les queda vivir d\u00eda a d\u00eda y as\u00ed subsistir. Se las identifica porque casi todas van vestidas de blanco (un s\u00edmbolo de que el color se ha marchado de sus vidas) y con una tinaja en la mano: les servir\u00e1 para pedir limosna y esperar que alguien les acerque un plato de comida, mientras van a los templos a cantar, rezar y llenar su d\u00e9bil est\u00f3mago.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/07\/08\/miles-de-mujeres-llegan-a___Y1ZXi2Y-c_720x0__1.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Miles de mujeres llegan a Vrindavan expulsadas por sus propias familias, que la condenan \u00abporque su karma mat\u00f3 al esposo\u00bb. Foto Shutterstock<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi como parias, muchas de ellas analfabetas, la creencia de hacerles sentir culpables de la muerte de su esposo es tambi\u00e9n su propia condena: no pueden volver a casarse, sus familias las denigran, y s\u00f3lo llegan a esa ciudad llena de templos a esperar el d\u00eda de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Vrindavan, por dentro<\/em><\/strong><br>En su libro \u201cEl hambre\u201d, el escritor y periodista Mart\u00edn Caparr\u00f3s cuenta con exquisita pluma el dolor de vivir en Vrindavan. Y el de ser viuda en Vrindavan. En su relato detalla: \u201cEn la India es malo, entre tantas otras cosas, ser una viuda. Lo fue, brutalmente, durante muchos siglos: cuando mor\u00eda un se\u00f1or, los indios sol\u00edan cremar con \u00e9l a la se\u00f1ora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa costumbre se llamaba sat\u00ed, y cuando los malvados colonizadores ingleses decidieron prohibirla, hacia 1830, hubo sublevaciones. Hasta bien entrado el siglo XX sigui\u00f3 habiendo casos, m\u00e1s o menos clandestinos, de quemaz\u00f3n de viudas; es probable que todav\u00eda quede alguno\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y contin\u00faa: \u201cPero, a\u00fan sin fuego, ser viuda sigue siendo un mal destino: se supone que fue el karma de la mujer que mat\u00f3 a su marido, y eso las condena al ostracismo. No pueden casarse de nuevo, no pueden trabajar, no pueden nada. Muchas se quedan solas, sin recursos, y otras, peor, tienen familia pero la molestan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fiel a su l\u00facida mirada literaria, Caparr\u00f3s cuenta en su libro: \u201cQuien muere en Vrindavan no es tan privilegiado como quien muere en la ciudad todav\u00eda m\u00e1s sagrada de Benares, pero habr\u00e1 avanzado mucho en su intento de llegar al moksha, el final de la rueda de las reencarnaciones, la disoluci\u00f3n en la Unidad divina, la forma hind\u00fa del para\u00edso: la muerte m\u00e1s definitiva. Morir aqu\u00ed es un privilegio; morir, aqu\u00ed, es un privilegio. Para morir vinieron\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/07\/08\/aunque-se-espera-que-las___veS6GfAHy_720x0__1.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Aunque se espera que las viudas no celebren fiestas, esta foto de 2016 las muestra pintadas con colores bailan mientras participan en las celebraciones de Holi en un templo en Vrindavan. Foto REUTERS\/Anindito Mukherjee<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El desamparo m\u00e1s cruel<\/em><\/strong><br>Era tal la precariedad de sus vidas, y tan notoria la falta de respuestas del Estado a un drama cotidiano, que en 2012 la Corte Suprema de la India tom\u00f3 en cuenta las denuncias de maltratos que sufr\u00edan y dictamin\u00f3 que el gobierno deb\u00eda proporcionarles comida, atenci\u00f3n m\u00e9dica y un lugar limpio donde vivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan cuenta The New York Times, desde entonces se pusieron en marcha varios proyectos gubernamentales, incluyendo la construcci\u00f3n del Krishna Kutir, o casa de Krisna. Muchas de las viudas que viven ah\u00ed llegaron solas en tren, procedentes de aldeas que est\u00e1n a cientos de kil\u00f3metros de distancia, con ropas sucias y desgarradas, y algunas de ellas con heridas graves. Sus propios familiares las golpeaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y recuerda que era com\u00fan ver que cuando mor\u00edan, a veces los basureros met\u00edan su cuerpo en una bolsa de yute y lo lanzaban al r\u00edo Yamuna, uno de los r\u00edos sagrados del hinduismo que serpentea la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>La religi\u00f3n, clave en la vida<\/em><\/strong><br>En su blog de viajes \u201cMochilas en viajes\u201d, los porte\u00f1os Lucas y Ludmila recuerdan el relato de su experiencia al visitar Vrindavan. Y la entienden dentro del contexto hist\u00f3rico: \u201cHasta 1829, si una mujer desgraciadamente enviudaba, la costumbre del sat\u00ed la obligaba a tirarse a la pira funeraria de su difunto marido, muriendo inmoladas junto al cuerpo. Los ingleses abolieron esta pr\u00e1ctica en el periodo colonial. Si bien hoy no se contin\u00faa usando la pr\u00e1ctica del sat\u00ed, la realidad no es nada f\u00e1cil\u201d, cuentan.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/2013\/07\/16\/una-postal-de-vrindavan-un___SJlRXHs3Ql_720x0.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Una postal de Vrindavan: un hombre sentado en la vereda, acariciando a una vaca, animal sagrado para los hind\u00faes.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y detallan: \u201cUna mujer, cuando se casa, pasa a ser parte de la familia del marido. Si \u00e9ste se muere pasa a ser una mera propiedad. Sin importar la edad que tenga. Hay viudas de 15 a\u00f1os y las hay m\u00e1s grandes. Todas pasan por lo mismo. Son las culpables de la desgracia del marido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed llegan a esa suerte de \u201cdestierro\u201d a lugares como Vrindavan, viviendo en p\u00e9simas condiciones; compartiendo el cuarto con 10 mujeres, en el mejor de las casos. A vivir de mendigar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se cree que el 30% de quienes viven en la ciudad son viudas. Y son f\u00e1ciles de reconocerlas: van vestidas de blanco con una vasija de metal para almacenar la comida y plata que recolectan en su permanente dar vueltas por la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed viven y mueren las viudas en Vindravan, la ciudad que no eligieron para vivir pero a la que llegaron para morir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: Clar\u00edn<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Castigo, destierro y hambre: Vrindavan, la ciudad donde las viudas van a morir. 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